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noviembre 19 de 2019
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El cándido sector de los candidatos y alcaldes desalmados en Maicao

En el mercado público de Maicao pregunto: Qué alcalde se merece una grata recordación y un coro responden: ¡Ninguno!
Departamento - 2019 / 10 / 07

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Por: Estercilia Simanca Pushaina - Abogada

Cuántos gobiernos necesitará este pedacito de Maicao, sólo esta parte. Desde que tengo uso de razón acompañaba a mi madre al mercado, los charcos  y los malos olores eran un desafío permanente pero no importaba, porque no había más opciones. Los mercados públicos son un espacio de reencuentros, de precios bajos, de mayoristas y minoristas, es una arteria de la economía local, la visión de la antropología sobre los lugares de mercado es la de donde se intercambian no sólo productos, sino también informaciones de todo tipo y donde se establecen y renuevan lazos personales y grupales.

En mi niñez nunca vi a mis paisanos escarbar la basura, los veía sacrificando y descuartizando los chivos, la inolvidable vecina que vendía gallinas y huevos criollos, agachada ahí, pero con la dignidad de que su trabajo haría a sus hijos profesionales. Ir al mercado de Maicao era una fiesta en medio de una cloaca, sucia y mal oliente, pero nunca rodeado de miseria y pobreza.

¿Cuántos gobiernos  necesita esta pequeña parte de Maicao? Tan sólo esta área de las carreras 17 y 18 de las calles 10 y 11, llena de humanos que le ganan la batalla a la vida diaria, porque mañana será otro día, quizás no llueva y será mejor que hoy. Que se ubican sobre el espacio público en una especie de orden mental donde el respeto de los límites se siente, las frutas de aquel lado, las verduras de este, los venezolanos de aquel lado y los colombianos de este.

No fue fácil precisar cuántos locales tiene el mercado público de Maicao, a medida que me iba adentrando  se iba tornando tolerante el enrarecido ambiente, niñas parecidas a la cándida Eréndira, pero sin abuelas desalmadas esperando a un Ulises que pague unos minutos de amor. La música de despecho y el reguetón se fusionan generando un caos auditivo, atrás quedaron los locales de las carnes de res y de chivo, estos últimos atendidos por hombres Wayuu que me rodean como protegiéndome y refiriéndose a mí como "Tía" son ellos los que me guían en donde queda la inspección y la oficina de administración que en mi visita permaneció cerrada.

Los morrales de la revolución de los migrantes venezolanos están por todas partes, se siente tan familiar y el acento marabino me aterriza en eso que no queríamos ser y me siento parte de las postales de ‘pornomiseria’ de lo que pasa en Venezuela: niños escarbando un contenedor de basura.

Pregunto qué alcalde se merece una grata recordación y un coro responden: ¡Ninguno! Pero yo sé que más pronto que tarde ese mismo coro celebrará un triunfo en las urnas que de inmediato se volverá personal y no del Pueblo.

Me cuentan que ya los candidatos a la alcaldía de Maicao  los visitaron y estrecharon sus manos, también dos de los candidatos a la gobernación, pero no ha ido ninguno de los candidatos a la gobernación que se llaman alternativos.

Busqué en vano una placa que  diera cuenta y fe del año en qué fue construida la plaza de mercado de Maicao, nadie sabe porque nunca la han visto sólo un carnicero que no quiso decir su nombre dijo: "Esta plaza la hizo el general Gustavo Rojas Pinilla" Este dato me lo confirma el historiador Luis Burgos, que en efecto fue durante el gobierno del general que se construyó la plaza de mercado de Maicao, con el dinero de las rentas del café. Es decir que la plaza de mercado tiene 60 años aproximadamente.

Maicao se ha destacado por ser el municipio de los debates, ha de ser porque aquí abunda el icopor y las bolsas plásticas arrastradas por la brisa ¿Si este sector de Maicao no le ha interesado a los gobiernos, creen ustedes que los debates harán lo que en medio siglo los gobiernos no han querido? El mercado de Maicao va rumbo a los cien años de indiferencia.

Este pequeño sector de Maicao tiene su encanto, casi imperceptible porque es más opresor lo nauseabundo, sin embargo el olor a ruda, abrecaminos, la millonaria, hierba buena, toronjil, manzanilla, orégano, romero, destrancadera, azahar de la india,  eliminan el olor de la sangre de las vacas y chivos sacrificados en el matadero. El olor a hierro de la sangre que sigue manando horas después y que se mezcla con las corrientes de aguas internas que quedan después de la lluvia. Aún siguen con la costumbre de colgar la sábila con una cinta roja en el negocio, para que absorba lo malo y llegue lo bueno. Las vírgenes del Carmen elaboradas en yeso, exhibidas en los estantes de madera hoy hacen comadrazgos con las Marías Lionzas y los San Antonios sociedad con los San Benitos, como si de los santos y las deidades dependiera el progreso del primer mercado público fronterizo.

Que el futuro alcalde o alcaldesa de Maicao le dé al mercado  la atención que se merece y no creerse la mentira que si ya hay tres supermercados en el municipio obedece a una gestión de gobierno, esa es otra dinámica y obedece  a decisiones del sector privado, pero si quiere ir a cortar la cintica roja, bien pueda.

 

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